Día Mundial contra el Cáncer: Por qué se conmemora cada 4 de febrero
Cada 4 de febrero se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer, una fecha dedicada a la concientización sobre esta enfermedad y a la promoción de la prevención y la detección temprana, factores clave para aumentar las posibilidades de supervivencia según organismos de salud.
La jornada busca difundir información sobre los factores de riesgo y fomentar la realización de controles médicos periódicos, fundamentales para alcanzar diagnósticos precoces en muchos casos. A nivel mundial, existen además otras efemérides vinculadas a esta patología, como el Día Mundial del Cáncer Infantil, el 15 de febrero; el Día Mundial del Superviviente de Cáncer, el 3 de junio; y el Día Mundial de la Investigación en Cáncer, el 24 de septiembre.
El origen de esta conmemoración se remonta al año 2000, durante la Cumbre Mundial contra el Cáncer realizada en París, cuando se propuso instaurar una fecha anual para visibilizar la lucha contra esta enfermedad. La iniciativa contó con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) y la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), organismo encargado de definir cada año un lema para la campaña global.
Según la OMS, el cáncer se produce por el crecimiento descontrolado de células anormales en el organismo, lo que puede generar tumores o afectar el funcionamiento de órganos y tejidos. Existen múltiples tipos de cáncer, con distintos diagnósticos y niveles de complejidad, y desde hace años se lo considera una de las principales causas de muerte en el mundo, siendo los más frecuentes los de pulmón, mama, colon, recto y próstata.
Para el año 2026, la UICC estableció como lema “Unidos por lo Único”, una consigna que promueve una mirada más humana y personalizada del cáncer. El objetivo es poner en el centro a las personas que reciben el diagnóstico, reconociendo que cada paciente atraviesa la enfermedad de manera diferente y posee necesidades físicas, psicológicas y sociales particulares.
Desde la organización destacan que conocer las historias de los pacientes y ampliar la mirada más allá del aspecto clínico contribuye a reducir la carga de la enfermedad, mejorar los tratamientos y favorecer una mejor calidad de vida durante el proceso oncológico.

